Ya tengo un año. No sé decirlo ni con la mano, pero sí, ya lo he cumplido. Muy emocionante la celebración (para el resto, los que saben soplar velas y abrir regalos). Yo lo pasé bien, pero lo que más recordaré de este primer cumpleaños es la nata del brazo de gitano que me comí. Sí, ya lo sé, soy un gordi, aunque yo prefiero la versión de mi yaya Pili: estoy flamenco! Y lo estoy de verdad. Con mi añito a cuestas ya peso 10,7 kilos. No está mal, eh? A ver si me decido a caminar pronto y así me estilizo, si no voy a pasar de flamenco a pelícano!